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La atopía es un sentimiento de malestar ante la ciudad actual que, en ningún caso, representa el paraíso soñado que propugna la utopía. Y la exposición "Atopía. Arte y ciudad en el siglo XXI", abierta en el CCCB, trata precisamente de este malestar, de la incomodidad entre la ciudad que sí existe y el individuo. De la tensión entre una ciudad que se individualiza y de un individuo que de masifica.
Comisariada por Iván de la Nuez, la muestra aborda a través de 168 obras de 41 artistas contemporáneos -pintura, escultura, fotografía, vídeo e instalaciones- esta tensión, centrándose en una urbe que pierde sus funciones como espacio de encuentros y producción de sinergias, cuando se convierte en un espacio de pérdida y fracaso. El planteamiento tiene su prólogo, "La ciudad vs. el habitante" donde se describe un clima de tensión y de desencuentro, rutina y extenuación, e incluso búsqueda de evasiones en las alcantarillas, con obras de Thomas Ruff, y de otros creadores, entre ellos George Osodi y Andreas Gusky.
Y vienen tres capítulos denominados "Transición": el primero, con Carlos Irijalba, acompañado de Carlos Garaicoa, Baltazar Torres o Nuno Cera, en la llamada "la ciudad" que ha desembocado en una entidad poscapital, en el doble sentido de este concepto; es "La ciudad sin habitantes, tal vez con muchos fantasmas. El segundo capítulo, "El habitante sin ciudad", donde se es forastero en casa, acusando soledad en medio de la muchedumbre, con obras de Sergio Belinchón y, entre otros, Enrique Marty, Oleg Dou, Erwin Wurm o Evan Penny. Y otro capítulo, "Apoteosis urbana", la ciudad como espacio posible, con trabajos de José Antonio Hernández-Díez junto con Alexander Apóstol, Rafael Lozano-Hemmer, Daniel Canogar, Rogelio López Cuenca & Elo Vega... Y "Epílogo", una propuesta de Vivek Vilasini.
La exposición "Atopía", en el CCCB, de Barcelona, se clausurará el
24 de mayo.